[TP] La Corrupción está en el ADN del Capitalismo

Lo que evidencia la historia del capitalismo, y su más tierna infancia, de la misma forma que la historia de los hombres y su formación en la niñez y adolescencia, estos procesos marcan su desenvolvimiento futuro. Para el capitalismo, la profunda corrupción de su origen determina necesariamente, la aún más profunda y decadente corrupción en la cual basa todo su accionar, esto es, la depredación sin misericordia de la naturaleza y del ser humano, con desprecio total a cualquier legislación que lo desfavorezca, y atento siempre a modificar, para legitimar su accionar aquellas leyes que no sean de su agrado.

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Este texto fue publicado en Abril del año 2015, inspirado en un verano caliente y en el estallido de casos de corrupción que dejaron atónitos a los escépticos, a los pusilánimes y a los sublimantes que soñaban con la recomposición de la dominación burguesa, con la restitución de la legitimidad perdida. Los hechos que relata, los casos de corrupción relacionados con el financiamiento ilegal de la política, Soquimich, Penta y otros, adicionalmente con el hundimiento, para siempre, de la aprobación de Bachelet debido al caso CAVAL y su estrecha relación con Andrónico Luksic, cambiaron la historia para siempre.

¿Qué ha cambiado en estos 2 años? Nada. Los casos de corrupción se profundizan. Los mismos que estallaron por aquellas épocas, hoy han sido silenciados por el SII (Cooperativa: SII cierra sin querellas investigaciones por pagos a políticos). Por estos días, nuevamente Aguas Andinas nos corta el agua, gracias a sus aportes en platas a los corruptos del parlamento (CIPER: Platas políticas, la generosa billetera de Aguas Andinas), esta a su vez fomentada por el proyecto Alto Maipo (El Ciudadano: La incidencia del proyecto Alto Maipo en el corte de suministro de agua potable de Santiago, Diario Uchile: Vecinos denuncian relación entre Alto Maipo y efectos del cambio climático en Santiago). Por otro lado, la evidente descomposición de las fuerzas represivas de Carabineros de Chile (El Desconcierto: Alto mando de Carabineros tuvo al menos 40 alertas institucionales para detener el desfalco del “Pacogate”CIPER: El elegante condominio de altos oficiales de Carabineros que no pagan contribuciones), los casos de fraude en el Ejército (RVF: Tres Generales (R) del Ejército son procesados por millonario fraude bajo la Ley Reservada del Cobre #CasoMilicogate).

Si seguimos recopilando podríamos hacer un artículo completo de los casos de corrupción de los últimos tiempos, pero no es el objetivo de este artículo. Realmente, nuestro objetivo es señalar que la corrupción no es una anomalía, ni una situación que contravenga los principios del liberalismo ni del capitalismo, son su esencia. Por esta razón es que reproducimos este artículo publicado originalmente en: La corrupción está en el ADN del Capitalismo (Parte I).

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Como es sabido, en la historia real, la conquista, el avasallamiento, la rapiña, en una palabra, la violencia, desempeñan el papel principal. En la suave economía política ha reinado siempre el idilio. El derecho y el ‹‹trabajo›› han sido siempre los únicos medios de enriquecimiento, naturalmente, siempre a excepción del ‹‹año corriente››. En realidad, los métodos de la acumulación primitiva son todo, menos idílicos.

Carlos Marx1

Una tarde de verano en las calles de San Felipe

Un verano maldito, un desasosiego calvario ha cocinado lentamente la erupción putrefacta del agonizante capitalismo chileno. Cual cadáver tendido en las calles san felipeñas, en la medianía de las tardes veraniegas más calurosas del país, el hedor de la muerte inunda todas las moradas y pasajes aledaños. Una plétora de gusanos satura el vientre maloliente, millones de moscas se alimentan y anhelan inocular descendencia en las puses bullientes del cuerpo tendido a pleno sol.

La tétrica metáfora me ha rondado por semanas y semanas, en la misma medida y ritmo en que la procesión de escándalos y “casos” de corrupción han ido emergiendo de los intersticios del poder hacia las calles principales. Nuestro verano aplastante, con calor de cemento sobre nuestras cabezas, metropolitano extra calentado al sol, ha terminado por convertir una época de relajo estival, de liberación de tensiones políticas, en un caldero del diablo para la paz de la dominación política y hegemónica de nuestra mal llamada democracia.

La olla a presión calentada durante cuarenta años por el fuego de las injusticias, de la explotación, la tortura, el asesinato, la expoliación a mansalva, el robo a mano desarmada, la deshumanización de las poblaciones consumidas por la droga; perdió por fin su compostura orgánica y sus sellos cedieron. Saltaron las soldaduras, se cismó su estructura en la hermosa explosión del 2011. Pero el poder logró, en alguna medida, revertir la situación taponeando y evitando el colapso definitivo en la búsqueda de acuerdos y correcciones aparentes del sistema, a través de las reformas de contención del movimiento de masas, las reformas tributaria, educacional, políticas y por último, la más reciente reforma laboral de la patronal. La maniobra contó con la anuencia de la social democracia, de los reformismos viejos y nuevos y la pusilánime opsosición de los conciliadores.

Mas, el calentamiento global avanzó raudo, alimentado por el robo del agua de Pérez Yoma, de las mineras de Luksic y de los canadienses, de Ponce Lerou con SOQUIMICH y del grupo PENTA. La contaminación de las aguas y ríos del país, la desertificación de la Araucanía por las forestales de Matte y Angelini. Los ríos secos de las provincias del Huasco, Petorca, Los Andes, San Felipe. Otro tanto aportó la explotación a los trabajadores de “mall” de Paulmann, de Solari, de Cuneo entre otros. También la mano asesina de Jamett, contra Juan Pablo Jiménez. También los horrorosos incendios de Valparaíso, provocados por el hacinamiento y el abandono de los más pobres, y porque no decirlo, por la sed de ganancia de las inmobiliarias; los incendios de los hermosos parajes en China Muerta, Conguillío, Tolhuaca provocados por la destrucción del bosque nativo y su leitmotiv2, el monocultivo desertificante de pino y eucaliptus.

Un proletariado agazapado bajo la escuálida sombra de un árbol seco, exhausto, demolido por la explotación diaria, derrotado política y militarmente en sus anteriores esfuerzos de liberación, observa sediento la procesión de muerte. Atónito masculla entre dientes algunas palabras, gruñidos guturales que no pronunciaba hace algún tiempo: “corrupción… corrupción… corrupción…”.

Árbol que Nace Torcido Jamás su Tronco Endereza

El ADN del capitalismo está compuesto por dos elementos esenciales, el primero es la extracción forzosa de plusvalía, es decir el robo de una parte cada vez más importante de lo producido por el trabajador asalariado. Pero también la corrupción, que es, arriesguemos una definición; la desnaturalización consciente y ominosa de cualquier acto de justicia, la degradación moral de la sociedad burguesa en la infinita sed de acumulación de un puñado de burgueses en detrimento de la inmensa mayoría proletaria, es un componente esencial de este sistema, es la verdadera expresión moral y ética de su filosofía dominante, el liberalismo. Tiene total sentido, como consecuencia del hecho de que el capitalismo sea el proceso sistemático de robo de plusvalor; que su superestructura política, moral, religiosa esté marcada a fuego por una corrupción sistemática, que colma y ocupa cada uno de los espacios de la sociedad. Los valores de la burguesía son por tanto, en primer lugar el robo legitimado y la acumulación de un valor, denominado capital, que tiene un origen ilegítimo, pero que a través de la fuerza y la violencia ha sido naturalizado para todos los miembros de la sociedad actual con un carácter global, universal.

Por cierto, la historia del capitalismo está escrita con sangre, sudor y lágrimas de los explotados. El capitalismo es una “máquina de defraudar”3 y una máquina de corromper tanto la naturaleza en general, como la naturaleza humana en particular. Desde sus orígenes, en lo que Marx describió como la acumulación primitiva u originaria, la burguesía se constituyó como tal, a través de un proceso de expropiación y robo a escala nunca antes vista.

En palabras de Marx, la acumulación primitiva se realiza con el objetivo de “…la transformación de los medios de producción individuales y diseminados en medios socialmente concentrados, haciendo de la propiedad enana de muchos la enorme propiedad de unos pocos, y expropiando así del suelo y de los medios de subsistencia e instrumentos de trabajo a la gran masa del pueblo…”4. Como señalábamos, este proceso se caracteriza por ser una “…difícil y terrible expropiación [que] constituye la prehistoria del capital.”5, es decir, su origen. Los métodos utilizados, en tan primigenias etapas del capitalismo son de un nivel de corrupción y brutalidad extremos, veamos: “La expropiación de los productores inmediatos es ejecutada con el más brutal vandalismo y a impulso de las pasiones más infames, sórdidas y odiosas en medio de su pequeñez.”6. En suma, “La propiedad privada, resultante del trabajo propio, y basada, por decirlo así, sobre la adherencia de cada trabajador aislado e independiente a sus condiciones de trabajo, es suplantada por la propiedad privada capitalista, que se basa sobre la explotación del trabajo ajeno, pero libre en la forma.”7

Estas definiciones, que sintetizan el proceso histórico de acumulación originaria o primitiva señalado por Marx, nos recuerdan hechos bastante poco primitivos, en su sentido temporal, más no en su acepción relativa a la tosquedad y a la violencia de los métodos. Nos referimos a las recientes expropiaciones de productores individuales, como fueron los micreros a través del Transantiago, o también, los pescadores artesanales, que han ido perdiendo progresivamente su propiedad individual o colectiva pequeña, a raíz de procesos expropiadores como la ley de pesca o ley Longueira, por nombrar la más reciente. También podríamos traer a colación la mal llamada “pacificación” de la Araucanía hace 150 años, realizada por el, muy ad-hoc, genocida ejército chileno, con los robos de propiedades indígenas luego del golpe de estado cívico-militar de Pinochet, el año 1973, o bien, el arrinconamiento y aislamiento de sus “condiciones de trabajo” y de vida del pueblo Mapuche por parte de las Forestales los últimos 30 o 40 años.

Veamos algunos ejemplos de esta acumulación primitiva. Entre los siglos XV y XVI fueron expropiados grandes cantidades de tierras comunales (de propiedad colectiva), e individuales de los campesinos ingleses para convertir dichas propiedades en campos de pastoreo de ovejas, vaciando el campo de los otrora sirvientes de la gleba, transformando estos en modernos proletarios sin bienes más que su fuerza de trabajo, veamos “Las habitaciones de los campesinos y los cottages de los trabajadores fueron derribados a la fuerza o destinados a la ruina…”8. Luego en “…el siglo XVI, el violento proceso de expropiación de la masa del pueblo recibió un nuevo y terrible impulso de la Reforma y, su consecuencia, el colosal robo de los bienes de la iglesia.”9. Es importante señalar, que los protestantes cumplieron o representaron al banco capitalista, mientras que “En la época de la Reforma, la iglesia católica era la propietaria feudal de una gran parte de suelo inglés.”10. Como podemos ver, y contrariamente a lo que nos han enseñado, la Reforma no fue un enfrentamiento religioso, sino que la expresión superestructural de la guerra de la burguesía en ascenso contra los señores feudales. Sigamos, pues entonces “La usurpación de los claustros, etc., arrojó a sus habitantes en el proletariado. Cuanto a los bienes de la iglesia, fueron en gran parte regalados a rapaces favoritos del rey o vendidos por precios ridículos a especuladores, arrendatarios y burgueses de la ciudad, que expulsaron en masa a los antiguos ocupantes hereditarios y transtornaron la producción.”11. Vaya… vaya, ¡oh sorpresa!, las prácticas de la acumulación original y primitiva son las mismas desde hace 500 años, idénticas a las que se dedicó la Burguesía triunfante gracias a la dictadura cívico-militar, a través de los “rapaces favoritos”: como es el caso, por nombrar un par de ejemplos, del yerno del dictador Ponce Lerou, o bien, el hijo ilustre de la presidenta, Sebastián Dávalos Bachelet. Por lo visto el espíritu acumulador de la Burguesía y sus “nobles” métodos siguen intactos. Si bien en aquella época, estos se correspondían con un proceso de acumulación originaria capitalista, hoy en día, alivian la tensión de la ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia12, de incorporación de nuevos actores a la elite burguesa a través del más grande propelente jamás descubierto por capitalista alguno: La Corrupción.

Toda esta enorme transformación del campo inglés, para liberar de las cadenas feudales a la burguesía, y a su vez, engrillar y someter aún más brutalmente al campesino, ahora proletario libre mediante, según Marx “las palancas [de la revolución agrícola] que la impulsaron con violencia.”. Con violencia, cabe destacar, en el sentido literal de la palabra. Es importante señalar además, que todo este proceso se realizó por la necesidad económica de la burguesía, de romper con las cadenas que imponía la sociedad feudal, y fue realizada de hecho, sin apoyo legal. Es decir, fue una expropiación ilegal, pero legítima, para el mundo burgués. Que socavó desde los cimientos a la sociedad feudal, haciendo avanzar a la humanidad un salto más, sin embargo, salvando al proletariado de la sartén feudal para enviarla al fuego capitalista. Veamos: “La propiedad comunal era una antigua institución germánica, que continuó en vida bajo la cubierta del feudalismo. Hemos visto como su violenta usurpación, acompañada casi siempre por la transformación de la tierra de cultivo en praderas, principia a fines del siglo XV y continua en el siglo XVI. Pero entonces la operación se realizaba como actos individuales de violencia, contra los cuales la ley luchó en vano durante 150 años.”13. Luego, como hemos señalado en textos anteriores respecto de las prácticas de profundización del Estado Contrainsurgente14 en los hechos, en la persecución y criminalización del movimiento popular en lucha, tanto chileno como Mapuche; y acto seguido, la imposición de leyes que legitiman o confirman las prácticas realizadas previamente, como lo son las modificaciones a la ley antiterrorista en el Chile actual: “El progreso del siglo XVIII se manifiesta en que la misma ley se hace entonces instrumento del robo de la tierra del pueblo, aunque los grandes arrendatarios emplean al propio tiempo sus pequeños métodos particulares”15. Como hemos visto, ya entonces el emprendedor, el innovador, pujaba el progreso a través de sus “pequeños métodos particulares”. Pero todo este proceso de robo de campos, de tierras comunales, de tierras de la iglesia católica, si señores, de agresión a la sacrosanta propiedad privada de muchos en favor de la aún más sacrosanta propiedad privada de un puñado de ricachos, tuvo como consecuencia miles de campesinos sin tener donde ir, obligados a vagar por los campos en busca de alguna ocupación o sustento, que la industria de la época no podía absorber. Pero el audaz emprendedor, siempre tiene una solución a mano, y se estableció la “limpieza de las haciendas; en realidad barrido de los hombres de ellas”16. Veamos como nos ilustra Marx al respecto: “Como ejemplo del método dominante en el siglo XIX, bastan las «limpiezas» de la duquesa de Sutherland. Desde que subió al poder, esta persona, instruida en economía, resolvió practicar una cura radical económica y transformar en un campo de ovejas el condado entero, cuya población ya había sido reducida a 15.000 habitantes por operaciones anteriores del mismo género… Todas sus aldeas fueron destruidas y quemadas, todas sus tierras transformadas en campos de pastoreo. Para la ejecución se llevó soldados británicos que tuvieron que pelear con los naturales. Una mujer vieja pereció en las llamas de la cabaña [cottage], que se negaba a abandonar. Así se apropió aquella dama de 794.000 acres de tierra, que pertenecían al clan desde tiempo inmemorial.”17. A pesar de todo el abuso cometido, con y sin el amparo de la ley, dependiendo de la situación de la lucha de clases entre capitalismo y feudalismo, la espada de damocles se dejó caer por segunda vez: “Los naturales arrojados a la orilla del mar trataron de vivir de la pesca. Se hicieron anfibios, viviendo, como dice un autor inglés, medio en la tierra y medio en el agua, y así mismo viviendo solo a medias. Pero los bravos celtas debían expiar más severamente aún su romántica idolatría de montañeses por los «grandes hombres» del clan. El olor a pescado subió hasta las narices de los grandes hombres, que olfatearon algo provechoso y arrendaron la orilla del mar a los grandes comerciantes londinenses de pescado. Los celtas fueron expulsados por segunda vez.”18. En síntesis Marx señala “El robo de bienes de la iglesia, la fraudulenta enajenación de los dominios del Estado, la rapiña de la propiedad comunal, la transformación de la propiedad feudal y de clan en propiedad privada moderna, usurpación realizada con el más inconsiderado terrorismo, han sido otros tantos métodos idílicos de la acumulación primitiva. Ellos han conquistado el campo para la agricultura capitalista, han incorporado el suelo al capital y han creado el proletariado libre y sin arraigo, necesario para la industria de las ciudades.19. Que orgullosos estarían Jaime Guzmán, Augusto Pinochet, Ponce Lerou, Andrónico Luksic, Matte, Angelini, etc., de sus verdaderos próceres y antecesores, y en efecto, tan orgullosos están, que cometen y repiten en la actualidad el mismo “inconsiderado terrorismo”, en contra de la naturaleza, en contra de las comunidades rurales que aún existen, tratándolos como una suerte de estorbo, digámoslo honestamente; para la insaciable sed de acumulación de capital, y para conjurar el horror que siente la burguesía al desplome de la tasa de ganancia.

Respecto de los cambios en la legislación, que comenzaron a adoptarse por la gran “vagancia” de ex campesinos arrojados de los campos que cultivaban, los “honorables” rápidamente hicieron justicia de estos desvergonzados. Veamos algunos ejemplos aleccionadores de como el capitalista genera los problemas e inmediatamente genera las leyes que los corrigen y regulan con todo el peso de la ley: (1530)… Para los vagabundos fuertes… pena de azotes y de encierro. Atados a la parte trasera de un carro, deben ser azotados hasta que la sangre brote de su cuerpo… [deberán] jurar que volverán al lugar de su nacimiento o allí donde han vivido los tres últimos años y «se pondrán a trabajar». ¡Qué cruel ironía!”20. Años más tarde el mismo Enrique VIII profundiza los castigos, veamos “Al vagabundo detenido por segunda vez debe azotársele de nuevo y cortársele media oreja, y el detenido por tercera vez debe ser ejecutado, como gran criminal y enemigo de la comunidad”21. Veamos un ejemplo posterior, con Eduardo VI en 1547 “… si alguien se niega a trabajar, debe ser condenado a ser esclavo de la persona que lo denuncie como ocioso… Tiene el derecho de obligarle a cualquier trabajo, aún el más repugnante, por medio del azote y la cadena…”22. Si el esclavo escapa “… es condenado a perpetua esclavitud y debe marcársele a fuego en la frente o en la espalda la letra S”, si se vuelve a escapar “…es ejecutado como reo de traición.”. Además de todo eso “El amo puede venderlo, legarlo por testamento, alquilarlo como esclavo, exactamente como otro bien mueble o animal doméstico”. Veamos un último ejemplo, con Isabel en 1572, “Los mendigos sin licencia mayores de catorce años serán duramente azotados y marcados a fuego en la oreja izquierda, en caso de que nadie quiera tomarlos a su servicio por dos años; en caso de reincidencia, si tienen más de diez y ocho años de edad, deben ser ejecutados, si nadie quiere tomarlos a su servicio por dos años; pero a la tercera vez son ejecutados sin misericordia como traidores.”23. Y así, los ejemplos como estos, sobre las legislaciones que empujan y corrigen los “vacíos legales” en contra de los miserables que han sido despojados de sus tierras y pertenencias, suman cientos o miles de legislaciones que profundizan la represión contra los inocentes, contra quienes han sido expropiados, por pasar a formar parte de la nueva y poco reluciente clase proletaria. A pesar de que, en aquellas épocas, la industria, insistimos, no tenía ninguna posibilidad de absorber el incesante flujo de mano de obra disponible, teniendo otro efecto negativo para los nuevos proletarios, una fuerte presión de los salarios a la baja.

Durante la época colonial se produjo la génesis y acumulación primitiva más “destacada” y con no menos violencia, veamos que nos comenta Marx sobre este aspecto: “La historia del régimen colonial holandés… «ofrece un cuadro de traición, corrupción, asesinato e infamia que no es posible superar». Nada más característico que su sistema del robo de hombres en Célebes para tenerlos de esclavos en Java. Los ladrones de hombres eran educados a ese fin. El ladrón, el intérprete y el vendedor eran los agentes principales de ese comercio, y los príncipes indígenas los principales vendedores.”24. Pero no solo de esclavitud se sirvió la burguesía para acumular sus capitales primigenios, también obviamente del hambre: “De 1769 a 1770 los ingleses provocaron el hambre comprando todo el arroz y rehusándose a venderlo a no ser por precios fabulosos. En 1866 se murieron de hambre sólo en la provincia de Orissa más de 1 millón de indos. Se trató, sin embargo, de enriquecer al tesoro del Estado vendiendo caros a los hambrientos los medios de subsistencia.”25. Más aún, como una suerte de premonitor del comportamiento imperialista actual, el colonialismo inglés también cometió algunas “atrocidades” en nombre de la libertad, por ejemplo, ofrecía a los colonos los siguientes precios por los “scalps”26 indios: “¡por cada scalp de hombre, de doce o más años, 100 libras esterlinas… por un prisionero varón, 105 libras esterlinas; por una mujer o un niño prisionero, 50 libras esterlinas; por cada scalp de mujer o de niño, 50 libras esterlinas!”27 Y de la misma forma que el imperialismo norteamericano hace muchas veces vista gorda de los terroristas, producto de aquellos mismos, los británicos también, primero masacraron a los indios, para luego arrojarlos sobre los colonos con afanes independentistas, con los mismos “idílicos métodos”: “Algunas décadas después, vengábase el sistema colonial sobre los descendientes de los devotos pilgrim fathers, que en el intervalo habíanse vuelto revoltosos. Por instigación y paga inglesa, ellos fueron tomahawcked. El Parlamento británico declaró que los perros de presa y los indios que arrancaban el scalp a los colonos eran «medios que Dios y la Naturaleza habían puesto en sus manos».”28 De este modo vemos como la colonia contribuyó, grandemente a la acumulación capitalista originaria y primitiva a través de “El tesoro directamente arrancado por medio del saqueo, de la esclavización y del asesinato, [que] refluía a la madre patria y se transformaba ahí en capital.”29. Así como la violencia, hay también otros fenómenos que caracterizan al capitalismo de ayer y hoy, y que se encuentran en su ADN, nos referimos a “La deuda de Estado, es decir, la enajenación del Estado, sea este despótico, constitucional o republicano, estampa su sello en la era capitalista.”30 Pero no bastando con esto, Marx nos comenta que dicha deuda es la única pertenencia realmente popular que va quedando, “La única parte de la llamada riqueza nacional que entra realmente en la posesión colectiva de los pueblos modernos, es su deuda de Estado.”31. Es decir, no solo tenemos que el capital para su acumulación se ha servido de la expropiación de todas las posesiones colectivas en donde ha podido hechar mano según las circunstancias y coyunturas históricas, sino que además, se sirve de la deuda pública como “una de las más poderosas palancas de la acumulación primitiva.”32. La depravación capitalista alcanza su orgía concentradora gracias a la esclavización de niños en Inglaterra —¡Sí, de niños de siete a catorce años!—, de aquellos mismos campesinos despojados de sus tierras de labranza que “…fueron expedidos al norte. Era costumbre que el patrón (es decir, el ladrón de niños), vistiera, alimentara y alojara a sus aprendices en una casa vecina a la fábrica. Había inspectores para vigilar su trabajo. Estos vigilantes de esclavos tenían interés en extenuar todo lo posible a los niños, pues se les pagaba en proporción a la cantidad de producto que podían exprimir de ellos. La crueldad era la consecuencia natural… esos inocentes y desamparados seres, consignados a los señores fabricantes, fueron sometidos a las más horrorosas torturas. Se los mataba a fuerza de trabajo… Se los azotaba, se los cargaba de cadenas y atormentaba con el más rebuscado refinamiento de crueldad; muchas veces estaban muertos de hambre, mientras el látigo los tenía trabajando… ¡En algunos casos fueron impulsados al suicidio!… Los hermosos y románticos valles de Derbyshire, Nottinghamshire y Lancashire, cerrados a la vista del público, fueron desolados lugares de tortura, ¡y muchas veces de asesinato!… Las ganancias de los fabricantes eran enormes. Eso no hacía sino excitar su hambre canina. Empezaron a practicar el trabajo nocturno, es decir, después de haber agotado un grupo de brazos en la tarea del día, tenían dispuesto otro grupo para la tarea de la noche… En Lancashire hay la tradición popular de que los lechos no se enfriaban jamás.”33 Finalmente, sobre estas experiencias concluye Marx, “Si el dinero, según Augier, «viene al mundo con manchas naturales de sangre en una de sus caras», el capital aparece de los pies a la cabeza sudando sangre y lodo por todos sus poros.”34

Como hemos visto, la historia inicial de la acumulación capitalista, es una historia manchada de sangre y de las abominaciones más terribles que se han realizado en la historia de la humanidad, es la historia del hundimiento de la prosperidad relativa de muchos, para provecho de la gran acumulación de riqueza de unos cuantos, y ese proceso sigue su curso, permanentemente, dentro del sistema capitalista. Al leer estas líneas, y en realidad las líneas de este capítulo de El Capital, se nos viene a la mente lo que sucede hoy mismo con los Pescadores Artesanales, con los Mapuche, con las comunidades agrícolas del Norte, del Valle del Huasco, etc. Que de una u otra forma se encuentran enfrentadas a la necesidad dicotómica del capital que representa la acumulación originaria de la manera más brutal: muchos pequeños productores dueños de sus medios de producción o de sus tierras, versus grandes capitalistas, monstruosos en realidad, que necesitan las tierras, los peces, o el agua. Y la consecuencia directa de eso es la expropiación, la expulsión de los dueños originales, no por supuesto de las formas más elegantes, como hemos podido repasar.

Lo que evidencia la historia del capitalismo, y su más tierna infancia, de la misma forma que la historia de los hombres y su formación en la niñez y adolescencia, estos procesos marcan su desenvolvimiento futuro. Para el capitalismo, la profunda corrupción de su origen determina necesariamente, la aún más profunda y decadente corrupción en la cual basa todo su accionar, esto es, la depredación sin misericordia de la naturaleza y del ser humano, con desprecio total a cualquier legislación que lo desfavorezca, y atento siempre a modificar, para legitimar su accionar aquellas leyes que no sean de su agrado. Pero en fin, da lo mismo, como hemos también visto, el capitalismo sella su estilo en el ejercicio de la más violenta y práctica de sus consignas: “El poder es el Poder”, no las leyes, no la sociedad, no el Estado que supuestamente media entre los distintos intereses. Es su poder, el poder del dinero el que permea y penetra a todas las capas de la sociedad y el que determina, en último término, las leyes que regirán la vida de los hombres. Cualquier circunstancia que se desvíe de estas condiciones supondrá, evidentemente, como lo demuestra nuestra propia historia, un proceso de enfrentamiento a muerte por la restitución de las leyes “naturales” del capitalismo. Cuando afirmamos que el capitalismo contienen en su ADN la corrupción, nos referimos precisamente a esto, en su origen, como hemos descrito, se encuentra la explicación más profunda a las razones que explican el comportamiento actual de toda los representantes de la burguesía actual.

Para finalizar esta sección, retomaremos a Marx y a una de sus descripciones sobre la intensidad de la ambición del capitalista, del burgués, y lo que es capaz de hacer cuando la ganancia es suficientemente atractiva:

«El capital», dice el Quarterly Reviewer, «huye del tumulto y la disputa, y es tímido por naturaleza. Esto es muy cierto; pero no, sin embargo, toda la verdad. El capital tiene horror a la falta de ganancia o a la ganancia muy pequeña, como la Naturaleza al vacío. Por una ganancia conveniente, el capital se hace audaz. Por un seguro 10 por 100, se le puede emplear en todas partes; al 20 por 100, se excita; al 50 por 100, se vuelve temerario; al 100 por 100, pisotea todas las leyes humanas; al 300 por 100, no hay crimen alguno a que no se atreva, aun a riesgo del cadalso. Si el tumulto y la disputa dan ganancia, los fomenta. Prueba: el contrabando y el comercio de esclavos». (P. J. Dunning)”35

Calcule entonces usted, estimado lector, cual es el “estado de ánimo” por estos días, en cuanto a su nivel de depravación, de los señores capitalistas dueños de Bancos, Isapres, AFP y otros sucuchos similares, respecto de su tasa de ganancia.

Sergio,

6 de Abril, 2015

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Notas:

1 El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, I. “El Secreto de la Acumulación Primitiva”, pág. .525, Ed. Biblioteca Nueva 1949.

2 Acepción 2 de la RAE: “Motivo central o asunto que se repite, especialmente de una obra literaria o cinematográfica.”

3 Como afirmara el Fiscal Gajardo en el proceso de formalización de los acusados del caso “PENTA”, por fraude al fisco y emisión de boletas “ideológicamente” falsas para financiar las campañas políticas de la UDI.

4 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, VII. “Tendencia Histórica de la Acumulación Capitalista”, pág. 559, Ed. Biblioteca Nueva 1949.

5 Ídem.

6 Ídem.

7 Ídem.

Cottage: Casa de campo, cabaña entregada al campesino con un terreno adosado para su beneficio personal, como parte del señorío feudal previo al siglo XVI.

8 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, II. “Expropiación del Suelo de la Población Campesina”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág. 528.

9 Ídem pág. 530.

10 Ídem. Ibídem.

11 Ídem.

12 Para más profundización ver: “Elementos teóricos acerca del desarrollo capitalista y sus crisis” en “Situación Política Internacional e Internacional – Diciembre de 2014”. http://unicasolucionrevolucion.blogspot.com/2014/12/situacion-politica-nacional-e.html

Propelente (Anglicanismo, del término inglés propellant), es una sustancia explosiva utilizada en armas de fuego y cañones para enviar un proyectil a alta velocidad. En español la traducción literal es “propulsor”.

13 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, II. “Expropiación del Suelo de la Población Campesina”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág. 532.

14 “Profundización de la Política Contrainsurgente en Chile” http://unicasolucionrevolucion.blogspot.com/2015/02/profundizacion-de-la-politica.html

15 Ídem.

16 Ídem. Pág. 535

17 Ídem. Pág. 536

18 Ídem. Pág. 537

19 Ídem. Pág. 538

20 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, III. “Legislación Sanguinaria contra los Expropiados desde fines del Siglo XV. Leyes para deprimir los Salarios”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág. 539.

21 Ídem

22Ídem

23 Ídem. Pág. 540

24 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, IV. “Génesis del Capitalista Industrial ”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág. 551 En este pasaje Marx cita a William Howit autor de “Colonization and Christianity, A popular History of the Treatment of the Natives by the Europeans in their Colonies”.

25 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, IV. “Génesis del Capitalista Industrial ”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág. 552.

26 Scalp: Cuero cabelludo, cabellera. La piel que cubre la cabeza, excluyendo la cara. Usado como verbo hace referencia al hecho de tomar el cuero cabelludo de un enemigo.

27 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, IV. “Génesis del Capitalista Industrial ”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág 552, 553.

28 Ídem.

29 Ídem.

30 Ídem. Pág. 553.

31 Ídem.

32 Ídem.

33 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, IV. “Génesis del Capitalista Industrial ”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág 556, 557. En estos pasajes Marx cita a John Fielden

34 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, IV. “Génesis del Capitalista Industrial ”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág 558

35 Carlos Marx, El Capital, Tomo I, Capítulo XXIV, VI. “Génesis del Capitalista Industrial ”, Ed. Biblioteca Nueva 1949, pág 558. Nota 3 de la página señalada, a propósito de la frase “el capital aparece de los pies a la cabeza sudando sangre y lodo por todos sus poros”.

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